Catacumba de Priscilla

Catacumba de Priscila

 

via Salaria, 430 - Roma tel. 06-86206272
Horario de apertura: 8.30 – 12.00 e 14.30 – 17.00
Lunes cerrado
Transportes públicos: Bus 86; 92; 310

La Catacumba de Priscila está en Via Salaria, otra gran calle consular que, apenas fuera de Roma, fue usada como lugar de sepultura y hasta el siglo VI seguramente muy concurrida por peregrinos en visita del Cymiterium Priscillae ad Sanctum Silvestrum.
El Sanctum Silvestrum se refiere a la basílica erigida por el Papa Silvestre para venerar a Felipe y Félix, hijos de Santa Felicidad, todos víctimas de las persecuciones Dioclecianas, mientras Priscila, como a menudo ha ocurrido también con otras catacumbas, dio el nombre a la catacumba por ser propietaria del fondo, de hecho del núcleo originario de la catacumba, denominado Hipogeo de los Acilios, proceden dos inscripciones mencionando la familia de los Acilios entre las que también se denomina a Priscila y otras inscripciones de la familia Acilios Glabriones.
También el Papa Silvestre, mártir en el 335 (siempre bajo el reino de Diocleciano), fue depositado aquí casi 30 años después de la destitución del Papa Marcelino, primer papa que no fue enterrado en la catacomba di Callisto, a quién siguieron otros 5 papas y muchos santos como: Prisca; Pudenciana; Crescenciano; Fimite; Prásedes; Mauro; Simetrio y otros 300 presuntos mártires, el último papa sepultado fue Vigilio en el año 555.
La Catacumba se articula en dos niveles, el superior, más antiguo e interesante, es meta continua de visitantes procedentes de todo el mundo.
Como lo dicho anteriormente entre los núcleos primitivos está el Hipogeo de los
Acilios, que se remonta al siglo III según fecha confirmada por los ladrillos de nuevo corte con el sello de la época de Caracalla.
También es de planta primitiva el sector denominado arenario: en la galería denominada "de los sarcófagos" es visible una pintura de edad severiana (220 aprox) representando la Virgen con el niño Jesús y el profeta Baalam que le indica una estrella, otras pinturas y estucos son visibles en varios cubículos, particular es también el denominado "de la velatio" en el cual está presente una pintura que representa una espléndida mujer con velo en el centro de un arcosolio, otras representaciones referidas probablemente a episodios acaecidos a la protagonista y finalmente están presentes episodios procedentes del antiguo testamento.
Otra región importante de la catacumba de Priscila es el Criptopórtico en el cual se asoma la Capilla Griega, así denominada por la presencia de dos inscripciones en lengua griega pintadas en el nicho de la derecha: esta capilla es un verdadero y propio mausoleo hipogeo con un ambiente creado por el rito del "refrigerium".
La Capilla Griega está completamente pintada al fresco con episodios del Antiguo y el Nuevo Testamento: El Milagro de Moisés que hace brotar el agua de la roca; el ciclo de Susana; Los tres jóvenes hebreos en el horno; el sacrificio de Isaac, Noé en el arca y Daniel entre los leones, relativos al antiguo testamento y también: la curación del enfermo, la resurrección de Lázaro y la adoración de los Magos, relativos al Nuevo Testamento.
Una pintura deja espacio a varias interpretaciones, se trata de la denominada "Fractio panis" (partir el pan) , esta representa una escena convival entorno a una mesa dispuesta con panes, peces y un cáliz, en la que están presentes siete personajes entre los cuales hay una mujer con velo y un hombre que intenta despedazar el pan, algunos creen que es alusivo al milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, otros al banquete celestial, finalmente hay quién cree que es una representación de la última cena.. sobre ésta última obviamente se han lanzado todos los cazadores de misterios con curiosidad por el hecho de que de los 12 apóstoles aparecen sólo la mitad y también por el hecho que está presenta una mujer con velo.. quién sabe cuantos querrían hacer reescribir los evangelios en base a éstas y otras pinturas famosas además de los evangelios apócrifos. Las tumbas de los mártires Félix y Felipe, de los papas Silvestre y Marcelino, están directamente conectadas a la basílica en la zona del hipogeo de los Acilios, varias transformaciones las han englobado en cámaras funerarias absidales ya
desde los tiempos de la veneración del martirio del Papa Dámaso.
Como con las otras catacumbas, también esta cayó en desuso tras los traslados de los santos contenidos en éstas junto a las varias iglesias dónde todavía hoy reposan las reliquias adoradas por los fieles.

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